"Era un chico normal, muy simpático y educado, lo que se dice una bellísima persona... ¿Quién iba a pensar que podría hacer algo semejante si siempre saludaba por las escaleras?"
No os perdais este conmovedor arranque de sinceridad en dos tiempos por parte de nuestro actor agañanado favorito:
21-05-2007
Javier Bardem: 'En el film de los Coen soy la violencia, no un ser humano'
Cansado, encantado y necesitado de nicotina. Así ha dejado a Javier Bardem su clamoroso triunfo en el Festival de Cannes con 'No Country for Old Men', de los hermanos Coen, en la que borda un papel que resume en una frase: 'Yo soy la violencia, no soy un ser humano'. Lapidaria definición para un personaje, Anton Chigurh, en el que aparece con aspecto insólito -nunca podrá olvidar esa media melena que hizo troncharse de risa a los Coen- y, encima, encarnando un carácter con el que no podía tener más diferencias.
'Tengo problemas con la violencia. No me gustan las películas violentas', comenta Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969) a un grupo de periodistas en el Carlton, uno de los hoteles históricos en el de por sí histórico paseo de la Croisette. (...)
30-01-2005
Una ex modelo demanda a Bardem por romperle la nariz
La ex modelo Jill Marshall ha demandado a Javier Bardem
por haberle roto la nariz por accidente de un golpe mientras bailaba en
un club nocturno de Nueva York, durante la fiesta posterior al estreno
de Mar adentro, el pasado 10 de enero. Marshall tendrá que ser operada porque el golpe le ha causado problemas respiratorios, dijo ayer su abogado, Sanford Rubenstein.
La mujer, que ha esperado al anuncio de las nominaciones a los
Oscar para presentar la denuncia, también ha demandado a la discoteca
Gypsy Tea por negligencia, al seguir sirviendo alcohol al actor (en la
foto, el pasado tres de enero, en Salvador, en Brasil), "incluso en un
estado de intoxicación", y por no prevenir el incidente a través de
medidas de seguridad.
El abogado del actor, Martin Singer, negó ayer
cualquier responsabilidad de su cliente. "El es un excelente bailarín.
No voy a comentar las habilidades de baile de esta mujer. No obstante,
en la medida en que la mujer resultó herida mientras bailaba, la lesión
se produjo por su propia conducta", dijo Singer. Según el abogado, Marshall se acercó la noche de autos varias veces a Javier Bardem en la discoteca y él la rechazó inicialmente.
DIFUSION La gresca del Gypsy Tea fue publicada en una columna de cotilleos el mes pasado en el New York Post, que citó a Marshall
diciendo que fue un accidente. "Fue un accidente, pero él estaba fuera
de control y cuando hieres a alguien tienes que aceptar
responsabilidades. Tengo muchos dolores y no he salido de casa en una
semana", fue citada Marshall en unas declaraciones que su abogado confirmó como exactas.
Moraleja: aunque el gañán se vista de seda, gañán se queda.
De vez en cuando, se producen en el universo alguno de esos fenómenos extraños para los que ni las mentes más lúcidas de nuestra blogosfera, incluida la que me voy dejando a plazos cada fin de semana por las barras de los bares, encuentran una explicación plausible: que si un nutrido número de mujeres consideran que Ben Affleck es guapo, que si a Penelope Cruz la nominan al oscar como mejor actriz, que si España envía a Nash a Eurovisión en lugar de enviar a Loco Mía, que ganarían de calle, y ahora, lo que faltaba: resulta que a todo cristo se le ha metido en la mollera que House es una buena serie de televisión...
Sí, hay que reconocer que entre Aquí no hay Quien Viva y House existe una diferencia de calidad considerable, pero la serie producida por Singer dista mucho de ser buena desde el momento en que sigue uno de los esquemas dramáticos más repetitivos, predecibles y monocordes de la historia audiovisual reciente, incluyendo CSI, que ya le llega. Puedo entender que hasta el capítulo 4 la gente se enganche a la serie debido a la peculiar personalidad del doctor y a sus ácidos chascarrillos verbales, pero que únicamente eso sostenga la producción durante varias temporadas me parece excesivo. Sobre todo en un momento televisivo como el actual (al menos en USA), donde las series de televisión viven una segunda juventud alimentadas por tramas, personajes y diseños de producción de gran calidad.
A todos esos que se quedan afónicos glosando las virtudes de House les recomiendo que exploren un poco más y que vean capítulos de series como Dexter, Jericho, Battlestar Galactica, Weeds, It Crowd, Daybreak, Studio 60, Los Soprano, Carnivale o The Black Donnellys. Algunas de estas series han sido lamentablemente canceladas, y lo han sido porque no ha recibido el apoyo de audiencia que se merecían dado que más allá de House, Heroes y Perdidos, probablemente tres de las series más irregulares de esta nueva hornada, sobre todo House, parece ser que no hay más vida televisiva.
Sin embargo, lo que más me molesta de House es que ha puesto de moda el borderío hasta el punto de que si en tu vida diaria sueltas faltadas y te comportas con rudeza corres el riesgo de que te comparen con el personaje interpretado por Hugh Laurie, como si ese modelo de comportamiento lo hubiera inventado él. Lo malo es que mientras al Doctor House lo idolatran las masas, a los que hemos sido unos bastardos de mucho cuidado desde la cuna, que tenemos más mérito por se unos adelantados a nuestro tiempo, nos odian con virulencia. Me parece muy injusto que sólo se valore la acritud socarrona, la brusquedad ineniosa y la capacidad para soliviantar a terceros mediante la palabra en la ficción. Por eso animo a todos los bordes de este mundo a que expriman hasta el limite su don para saturar al público de House de su propia medicina y que terminen haciéndose fans de One Tree Hill o Dawson Crece. He dicho.
La moda de los festivales de cine comienza a tomar tintes de epidemia. Ya no hay localidad, por pequeña o insignificante que sea, que no tenga su propio festival de cine con premio absurdo incluido (ya sabeis, la chicharra de oro, el somormujo de plata… cosas así). Con un panorama de esta
naturaleza, y el auge cada vez mayor de las nuevas tecnologías democratizadoras de la cultura, no me extraña lo más mínimo que los jóvenes ya no quieran ser astronautas, bomberos o parásitos sociales. ¡Todo el mundo aspira a convertirse en director de cine! En el fondo, viene a ser una especie de Operación Triunfo pero con certámenes audiovisuales en lugar de castings. No ganar un premio equivale a estar nominado, y no ganarlo por segundo año consecutivo, a estar expulsado de la academia.
Lo surreal de la situación me recuerda la teoría de un viejo amigo argentino, quien sostenía que el reciente colapso de su país se había producido por lo descomedido de las ínfulas artísticas de sus habitantes. Según él, un estado donde el grueso de su población quería ser cantante, guionista, dramaturgo, o director de cine, no podía sostenerse. Ignoro hasta que punto su teoría se aproximaba a la realidad, pero de lo que no hay duda, es de que sobra gente en el sector audiovisual español, como bien nos demuestra el hecho de que se produzcan más de cien películas al año y todas, con honorables excepciones, dejen mucho que desear.
Por eso, desde la modestia de mi condición de blogger hipervitaminado, propongo que se aplique al cine Español un sistema de control similar al del famoso carné por puntos de los conductores. Esto es, cada vez que un director nos deleite con una de esas repetitivas películas sobre niños de la posguerra que descubren el mundo mirando a través de una puerta
entornada como se lo montan sus padres, o bien acerca de treintañeros desnortados que ronronean sus crisis existenciales alrededor de una mesa, se le descontarán un determinado número de puntos de acuerdo con la gravedad de la infracción o su grado de reincidencia. De este modo, cuando los puntos se le agoten al zangolotino de marras, tendrá prohibido por ley el acceso a las cámara de video, cine e incluso a las de los teléfonos móviles.
La medida reportaría unos tremendos beneficios a nuestra salud mental y, al mismo tiempo, abriría camino en la industria del cine a todas esas almas en pena de los circuitos festivaleros. ¡Imagínaoslo! Sólo de pensar en un mundo libre de cineastas como Juán Pinzás, Giménez Rico o Adolfo Aristaraín se me hace el ojete agua de limón. Una pena que, como siempre, nadie me tome en serio...
Ayer estaba yo navegando por la red en busca de información sobre el ínclito, inconmensurable y nunca bien ponderado músico Nick Cave cuando me topé, por pura casualidad, con una sabrosa información sobre su persona. Resulta que Cave, además de ser uno de los individuos con más clase de este planeta, de poseer una voz más honda que la de James Coburn , y de hacer gala de un gran eclecticismo sexual al haberse cepillado tanto a Kylie Milogue como a PJ Harvey , entre otras, es miembro de pleno derecho del único club del planeta en el que a este cronista de la posmodernidad le gustaría ingresar: El Club de Los Hijos deLee Marvin . O sea, de este señor:
Se trata de una asociación sin ánimo de lucro formada exclusivamente por personas que se parecen al celebérrimo actor Lee Marvin. ¿Qué quien es Lee Marvin ? ¡¡Fuera inmediatamente de mi blog todos los que no lo sepan!! Para el resto, decir que el club lo creó el cineasta Jim Jarmusch hace ya unos años y que entre su feligresía VIP se encuentran gente de la categoría de Neil Young , Tom Waits , Iggy Pop , Thurston Moore , de Sonic Youth ,John Lurie , el propio Jarmusch, y como ya he dicho, Nick Cave. También hay gente de menor categoría pero que no por ello es menos peliculera, como Mickey Rourke .
Para que juzgueis si los parecidos son razonables o si simplemente lo del Club de los Hijos de Lee Marvin es una excusa como otra cualquiera del Jarmusch para reunirse con sus amigotes, fumar porros, y ver películas protagonizadas por el padre espiritual de todos ellos, os dejo algunas fotos de los miembros más conocidos del clan.
Si alguno de los que estais leyendo teneis la suerte de pareceros a Lee Marvin ya sabéis, dejad un comentario y yo os paso gustoso el teléfono de Jarmusch.
Por último, una recomendación cinéfila: descargaos como podais la película The Proposition , escrita por Nick Cave. Es un western ambientado en Australia que tuvo cierto éxito por los festivales por donde pasó y a mi me ha gustado bastante. La banda sonora es de Nick Cave y de Warren Ellis . Os gustará. De momento, el film no se ha estrenado en España ya que tenemos las salas copadas con cosas infectas que no le interesan a nadie como Pudor u Hotel Tivoli debido al tema de las cuotas de pantalla. Sí, de acuerdo, Spiderman 3 es también un bodrio y tiene más salas, pero al menos la gente va a verla. A veces, hay que ser demócrata...
Creo que los gustos cinematográficos de una persona, y culturales en general, son sumamente importantes para llegar a conocerla. Después de años y años investigando el tema de manera artera y sibilina, he llegado a la conclusión de que todas las personas que no soporto, además de estar regidas por el signo zodiacal de capricornio, lo cual no es ninguna casualidad, aman las siguientes películas odiosas:
NOTA: La actriz favorita de esta gente suele ser Audrey Hepburn.
NOTA2: Mar Adentro no computa.
No entraré a valorar ninguna de las cinco películas porque soy de la opinión de que los productos culturales hablan por si solos y no necesitan de ningún exégeta de medio pelo que loe sus grandezas o cante sus miserias. En cualquier caso, me gustaría saber si a alguien más en la blogosfera le sucede como a mí. Sí, lo sé, soy un integrista cultural, un intolerante y un chiquilicuatre, pero que sería de la vida sin dinamizadores sociales de mi ralea. Espero que vuestros comentarios no se pierdan como lágrimas en la lluvia. Hasta mañana.
Como habitualmente en este blog solo hablo de soplapolleces, paparruchas, mamarrachadas y demás cosas adjetivables con palabras pródigas en "pes", muchos de vosotros pensareis que soy un garrulo sin sensibilidad ni corazón, pero estais absolutamente equivocados, y para demostrarlo, aquí os dejo mi lista de escenas románticoides favoritas. Son cinco momentazos cinematográficos de esos que ponen la piel como escarpias a los chicos tiernos y sensibles como yo. Procedamos en orden cronológico descendente según el grado de novedad del material
5. Encadenados (A.Hitchcock, 1946)
NOTA: Aunque yo me refiero particularmente a la escena del balcón, todas las escenas romanticonas de la peli son la repera. Os pongo este montaje cursilón que algún tarado ha colgado en internet con música de Sinatra y Celine Dion (ii) para indemnizaros por mi incompetencia como localizador de clips de video concretos en el youtube.
Y podría poneros otros muchos ejemplos de eclosión feromónica a veinticuatro fotogramas por segundo, pero solo conseguiría que todos nos pusiéramos tontorrones y no quiero que las compañías telefónicas, depravados adalides del corporativismo multimedia, se forren a costa de los mensajes que seguro enviareis a vuestros respectivos amores platónicos, de modo que lo dejaré aquí.
Me gustaría, sin embargo, conocer vuestros paraceres sobre este apasionante tema. Más que nada, para saber la clase de gentuza que sois y así poder establecer comparaciones odiosas. Que si yo soy más cursi que tú, que si tú más ñoño que yo... esas cosas tan hermosas. Ya me he puesto tontorrón, ¿lo veis? si no supiera que en el fondo todo se reduce a la fricción genital de dos pelvis sudorosas recubiertas de pelo, hasta me iría a dar un paseo con la banda sonora de Memorias de Africa en el Ipod (y en modo bucle). Que la glucosa os acompañe, blandengues!
A estas alturas ya conocereis todos la epatante noticia: un tetrapléjico ferrolano de cuarenta y dos años, mitad indio, mitad gitano, fue detenido por la policía mientras pilotaba su camilla motorizada a lo largo del arcén de una autopista con el sicalíptico pero entrañable objetivo de irse de putas. Cuando fue interceptado por los agentes, dijo con gran donosura: "voy a echar un quiqui" (más aquí )
Más allá de lo hilarante de la situación, me hierve la sangre solo de pensar que este hombre singular y cachondón, todo un personaje en el sentido húngaro e incluso austrohúngaro de la palabra, todavía no tiene película ad hoc mientras que el pavisoso del Sampedro, que era como su reverso tenebroso y rompehuevos, cuenta con ese homenaje a la diarrea melodramática llamado Mar Adentro.
Cada vez que veo injusticias como estas, me entran incluso más ganas que de costumbre de tomarme la justicia por mi mano. ¿Quien creeis que sería el director más adecuado para un proyecto como este? En mi opinión Berlanga . Nadie cómo el para narrar una road movie putera tan ibérica como esta. Y si ya nos ponemos con actores, a Imanol Arias , que tiene bastante pinta de gitano y de putero, le va el papel como anillo el dedo. Espero vuestras opiniones al respecto.
Lo recuerdo como si fuera hoy. Corrían el último año de la década de los ochenta y yo me encontraba con mis padres y mis primos, enfundado en una horrenda braga naútica, de vacaciones en un pueblo costero de Valencia de esos llenos de tías gordas en camisón tratando de alquilar pisos a cualquier ser humano dotado de bolsillos, chulos de playa con bragas naúticas más prietas que la mía, y hacedores de horchata sonrientes.
Como ya por aquel entonces la playa no me gustaba demasiado (algo en lo que tenía mucho que ver el impacto que causó sobre mi indefensa mente de prepúber el visionado continúo de la película Tintorera ), aquel día preferí quedarme en casa viendo la tele que torrarme al sol y acumular arena y salitre en el ojete. Echaban el programa de Jesús Hermida, que ya no recuerdo como se llamaba. Con su rostro circunspecto de agente de la UAT convencido de su superioridad moral, empezó a hablar a cámara acerca de un grupo que, según él, iba a revolucionar los pilares de la industria musical. Se pasó, sin exagerar, diez minutos ensalzando a sus invitados, y cuando ya consiguió desatar en mí tanta expectación como para que dejara de jugar con mis G.I Joes y me acercara a la tele, perplejo, en plan niña de Poltergeist, salen los bigardos de Loco Mía con sus abanicos y se ponen a cantar aquella canción tan salerosa que decía lo de “Loco Mia kechovare”. El bueno de Jesús Hermida no había exagerado. Me convertí en un fan del grupo ipso facto. Si hubieran sacado muñecos articulables con sus figuras multicolores me las hubiese comprado y jubilaría para siempre a los G.I.Joes, a los Airgamboys, y a todo cuanto juguete se me pusiera por delante.
Y sin embargo, transcurridos casi veinte años desde aquel momento crucial para la historia de la humanidad (¡imperdonable que no haya siquiera aparecido en el programa de las imágenes de nuestra vida!), prácticamente nadie se acuerda del conjunto musical que iba a lanzar un órdago sin precedentes al buen gusto de las discográficas y, a la larga, incremetaría la venta de hombreras y abanicos hasta casi el doble. Por ello, quiero hoy en unchiconormal reivindicar su memoria, no desde una óptica cooltrónico-kitsch-posmoderna, sino simplemente historicista. Creo que si hay alguna memoria histórica que reivindicar, es esta. Os dejo con el video original de su primer gran éxito, y con la letra de mi canción favorita: Gorbachov, cuyo video, por desgracia, no he podido encontrar, pero ya os podréis imaginar, leyendo la letra, por dónde iban los tiros… Hasta el próximo artículo
Los de la URSS nos asombran,
Gorbachov es ideal.
Ya era
hora que al
oeste vuelvan ya.
Avanzar en el
desarme
y reformar.
Esto ya es imparable,
Rusia no
se vuelve atrás.
Gorbachov es
Perestroika,
Gorbachov es desarmar,
Gorvachov es
convincente,
sabe mandar.
Gorbachov es dulce
Raisa,
Gorbachov es confiar.
Gorbachov es una estrella,
superstar.
Cuando lleguemos a Rusia
Gorby nos
acogerá.
Y en la Plaza Roja
gritaremos
libertad.
No es un sueño,
es realidad.
Esto es
inevitable,
es progresar
Soy un mindundi, un tarado, un zangolotino, un energúmeno, un carapán, a veces, también soy un poco calzonazos. Pero eso sí, cazando zarigüeyas cojitrancas no tengo rival...