Ya he comentado en más de una ocasión que soy un hipocondriaco irredento, y la verdad es que páginas como la de la Fundación Española del Corazón no me ayudan en absoluto a sobrellevar la patología con un mínimo de dignidad y, sobre todo, sosiego.
Los muy gamberros tienen en su web una sección que llaman "calculadora interactiva de riesgo cardiovascular" y que, a nada que seais un poco
aprensivos, os puede causar un infarto o un aneurisma de aorta. Se trata de ir rellenando casillas sobre si fumas o no, si haces ejercicio o no y cosas de esas, al final, te sale un mensaje de RIESGO CARDIOVASCULAR MÁXIMO sobre fondo rojo y te entran ganas de gritar a los cuatro vientos "adios mundo cruel". Vamos, que se trata más o menos de lo mismo que el enlace del death clock de este blog pero en serio.
Para mí que esta asociación es una tapadera de algún grupúsculo nazi empeñado en borrar del mapa a los débiles de corazón mediante sustos extremos y, ya de paso, a los pesados de los hipocondriacos. Alguien debería ponerle los puntos sobre las ies a estos canallas, pues suponiendo que no sean unos asesinos, yo diría que su método no es el más adecuado para luchar contra las enfermedades de corazón. ¡Joder, aún estoy taquicárdico perdido por su puta culpa!
Odio tener algo en mi caja torácica que se mueve con independencia de mi voluntad y puede detenerse cuando a él le dé la gana. Mi cuerpo es mi enémigo, y el muy filibustero tiene todas las de ganar la partida.
Si alguno de vosotros está interesado en el fantabuloso mundo de la hipocondría galopante, os recomiendo este enlace, donde podreis averiguar, mediante un sencillo test, si también vosotros perteneceis al selecto e hiperventilado club de los alarmistas emparanoiados. Hasta mañana.
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