Odio los tangas. Me dan asco. Pienso que una persona que supedita la comodidad de su ojete a que no se le marquen las bragas a través de los pantalones no puede ser de fiar. Además, el tanga es antiestético. No soporto ir a un bar y pedirle a la camarera una cerveza, que ésta se agache y asome ese pérfido tanga por la comisura de los pantalones. me enfurece. A veces hasta tengo ganas de tirar sin parar para arriba cantándole la musiquilla de las tangas girls. Sí, creo que ya lo he decidido. Nada del asesino de la Katana o del naipe, seré el asesino del tanga. Tiraré y tiraré hasta que el tanga dé tanto de sí como para estrangularlas con él. Quiero volver a ver esas hermosas bragas de toda la vida en las discotecas. Si matais la sensualidad y la sugerencia, yo haré lo mismo con vosotras. ¡Vigilad vuestros culos!