Ayer os comentaba que atesoro una serie de poderes sobrehumanos reprimidos en mi interior. Uno de ellos es el que yo conozco como "presciencia protomolante", o lo que es lo mismo dicho de una manera menos pomposa, la habilidad de intuir por anticipado que van a pasar cosas que molan. No se trata de que vea visiones proféticas ni nada de eso, sino más bien del pálpito de que algo va a pasar, algo que no puedo definir y me obliga a comportarme de una determinada manera sin razón aparente. Me explico con un ejemplo reciente y esclarecedor:

La víspera del sorteo del gordo de navidad me levanté muy inquieto. Yo nunca juego a la lotería en mi vida, pero casi por inercia me iba hasta la estación de autobuses. Luego me encontré con una amiga que estaba aburrida y, sin venir a cuento, le propuse que nos fueramos al primer pueblo que empezara por v para el que hubiera billetes, que resultó ser Vic, justo donde tocó el gordo. No fuimos porque para mí que la tía se asustó y creía que podía abusar sexualmente de ella por el camino o algo peor (en los últimos días tengo un aspecto bastante extraño).

Lo curioso del asunto es que desde hace unos años el gordo toca a mi alrededor. Cuando viví en Madrid, en Vallecas, tocó el gordo en la administración de lotería que había justo al lado de mi portal, y lo mismo me ocurrío el año pasado en Barcelona con el segundo premio...

La posesión de un poder como este puede parecer algo genial, incluso envidiable, pero a mi me da bastante miedo, porque con la sobresaturación que tiene este mundo de zorras zampapollas en busca de dinero, lo voy a tener bastante difícil para encontrar el amor.

Mañana más poderes.