BEN AFFLECK
Como me paso el día rajando de lo inmundo, carapán,
anodino, panoli y mal actor que es el amuermado del Ben Affleck, últimamente la gente no hace más que recordarme con sonrisa irónico-triunfante que ha ganado el premio al mejor actor en el Festival de Venecia, como si un premio en Venecia (o en cualquier otro festival cinematográfico, que son todos igual de casposos independientemente de su grado de envaramiento (pseudo)intelectual), fuera suficiente bagaje para legitimar la carrera de un ser tan abyecto y execrable como el antiguo novio de Jennifer López y actual de Jennifer Garner (ya dicen los antropólogos que las mandíbulas salientes, por simiescas, atraen más a las mujeres).
Todas esas personas ignoran o pasan por alto que la película por la que le han concedido el galardón en Venecia, Hollywoodland, narra la historia de un actor mediocre, acabado y sin talento. Es decir: narra su propia historia. Es decir: Ben Affleck se interpreta a sí mismo. Es decir: más que un buen trabajo de interpretación, se trata de un trabajo de casting excepcional. Es decir: Ben Affleck sigue apestando tela marinera y seguirá haciéndolo a no ser que Tarantino rinda un día de estos tributo posmoderno al cine porno gay y logre rehabilitarlo.
Y ya que hablamos de porno, os recuerdo que esta semana comienza en Barcelona el Festival de Cine Erótico, que este año tiene como grandes atracciones un minimaster de dirección pornográfica (420euros) impartido por relevantes autores del género, así como el encomiable intento que hará la actriz Sonia Baby por sacarse treinta metros de cadena de su vagina. Si os gusta la provocación barata, ya sabéis. Por mi parte, prefiero un espectáculo de excreción anal de solitaria aunque solo tenga cinco metros. Cuestión de gustos, supongo, como lo de Ben Affleck…
js_ dijo
je,je, muy buena entrada. No olvidemos su papelón en el famoso anuncio de desodorantes, con cara de bobo y los dientes blanco nuclear, me alegro que el mensajero pille más que él.
30 Septiembre 2006 | 01:57 PM